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| + | ====== II PROPAGANDA DO BOM-HUMOR... (MT:A2) ====== | ||
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| + | ==== Meditação da Técnica ==== | ||
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| + | === Física e guarda-roupa. — Ou filósofo ou sonâmbulo === | ||
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| + | //ORTEGA Y GASSET, José. Meditação da Técnica. Tradução e Prólogo de Luís Washington Vita. Rio de Janeiro: Livro Íbero-Americano, | ||
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| + | PROPAGANDA DEL BUEN HUMOR. — FÍSICA Y GUARDARROPÍA. — O FILÓSOFO O SONÁMBULO// | ||
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| + | <tabbox português> | ||
| + | Não creio que a polêmica suscitada pelo Dr. Herbert Dingler no semanário inglês Nature contribua para esclarecer as coisas. Inspirou-a o mau-humor. E o mau-humor é estéril. Todas as grandes épocas souberam sustentar-se sobre o abismo de miséria que é a existência, | ||
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| + | É indubitável, | ||
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| + | Desde há anos, nas revistas mais técnicas desta ciência, aparecem com frequência artigos em que se manifesta a mais justificada inquietação . Começa a não ver-se clara a relação entre a doutrina a que se chegou e a realidade. De um lado estão os grandes fatos observados, de outro o aparato hipertênue das teorias, teias de aranha sutilíssimas, | ||
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| + | Para que o leitor profano se represente de algum modo a questão, imagine que alguém lhe apresenta num papel uma série de operações aritméticas. Nesse papel não há senão números e signos matemáticos. Ali não se diz se se trata de contar libras esterlinas ou cadeiras ou cisnes. Suponhamos que o leitor entende essas contas no que têm de puras contas. Mas eis que, aqui mesmo, então, alguém acrescenta: isso que acaba o senhor de entender é a realidade das coisas, a natureza, o mundo, o " | ||
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| + | A esta situação chegou a física atual. Uma situação bastante paradoxal sem ser irritante. É ela para o homem ocidental a ciência por excelência, | ||
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| + | Não vou eu dirimir a questão. Mas é o caso que os próprios físicos não puderam sequer perceber o estranho caráter que, enquanto conhecimento, | ||
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| + | Veja-se, pois, como na questão formulada pelo Dr. Dingler fermentam outras muito mais graves e mais radicais. Mas o Dr. Dingler e a maioria de suas vítimas mantêm a polêmica dentro da órbita gremial. Não querem embarcar-se em problemas filosóficos. Fazem bem, que diabo! A física serve para muitas coisas, enquanto a filosofia não serve para nada. Já o disse, registre-se, | ||
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| + | Contudo, alguns destes homens formidáveis que irritaram o excelente Dr. Dingler, homens como Eddington, como Milne, Wittrow, Wheele, Robertson, isto é, a extrema vanguarda da física no dia em que escrevo, encontraram-se com a física que estavam amassando com suas pulcras mãos matemáticas se lhes fermentava e se lhes convertia em alguma coisa assim como filosofia. Lembrem-se as palavras da resposta que dá Eddington a seu agressor e que citei no artigo anterior: "Não há nada em todo o sistema das leis físicas que não possa ser deduzido inequivocamente de considerações epistemológicas." | ||
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| + | Porque, como disse eu, soaram palavras fortes nesta rixa de cientistas. Dingler usa literalmente a palavra " | ||
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| + | Prossigamos assistindo à pendência com bom-humor, mas ao mesmo tempo com sincero fervor. Não pode ser-nos indiferente o que acontece à física. Seja ou não conhecimento, | ||
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| + | La Nación, de Buenos Aires, 10 de outubro de 1937. | ||
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| + | <tabbox original> | ||
| + | No creo que la polémica suscitada por el doctor Herbert Dingler en el semanario inglés Nature contribuya a aclarar las cosas. La ha inspirado el mal humor. Y el mal humor es estéril. Todas las grandes épocas han sabido sostenerse sobre el abismo de miseria que es la existencia, merced al esfuerzo deportivo de la sonrisa. Por eso los griegos pensaban que el oficio principal de los dioses era sonreír y hasta reír. El rumor olímpico es, por excelencia, la carcajada. Si un pueblo nuevo como la Argentina se resolviese a hacer del buen humor una institución nacional a que todo el mundo se sometiese, su triunfo en la historia estaría asegurado. Pero no es fácil que lo logre. Porque todas las potencias del mal están muy interesadas en instaurar donde quiera el mal humor. Saben que un pueblo donde el mal humor se establezca es un pueblo destruido, aventurado, pulverizado. Entre paréntesis: | ||
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| + | Es indudable, decía yo, que los entresijos de la física necesitan un buen limpión. El esfuerzo gigantesco que ha hecho en el último cuarto de siglo ha dejado la máquina un poco desvencijada. El crecimiento de su imperio cósmico ha sido —en precisión y en extensión— fabuloso. Por eso conviene un alto en la marcha y un tratamiento de serenidad. | ||
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| + | Desde hace años, en las revistas más técnicas de esta ciencia aparecen con frecuencia artículos en que se manifiesta la más justificada inquietud. Empieza a no verse clara la relación entre la doctrina a que se ha llegado y la realidad. De un lado están los grandes hechos observados, de otro el aparato hipertenue de las teorías, telas de araña sutilísimas, | ||
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| + | Para que el lector profano se represente en alguna manera la cuestión, imagine que alguien le presenta en un papel una serie de operaciones aritméticas. En ese papel no hay más que números y signos matemáticos. Allí no se dice si se trata de contar libras esterlinas o sillas o cisnes. Supongamos que el lector entiende esas cuentas en lo que tienen de puras cuentas. Pero he aquí que entonces mismo alguien añade: eso que acaba usted de entender es la realidad de las cosas, la naturaleza, el mundo, el «universo». Cuanto mejor haya entendido aquellos cálculos aritméticos, | ||
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| + | A esta situación ha llegado la física actual. Una situación bastante paradójica y un si no es azorante. Es ella para el hombre occidental la ciencia por excelencia, el orgullo de toda su civilización. Pero ciencia parece querer decir conocimiento, | ||
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| + | Yo no voy a dirimir la cuestión. Mas es el caso que los físicos mismos no han podido menos de percibir el extraño carácter que en cuanto conocimiento ofrece su ciencia. Y algunos de ellos se han resuelto a declarar que la física es un «conocimiento simbólico», | ||
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| + | Véase, pues, cómo en la cuestión planteada por el doctor Dingler fermentan otras mucho más graves y más radicales. Pero el doctor Dingler y la mayor parte de sus víctimas mantienen la polémica dentro de la órbita gremial. No quieren embarcarse en problemas filosóficos. Hacen bien, ¡qué diablo! La física sirve para muchas cosas, mientras que la filosofía no sirve para nada. Ya lo dijo, conste, un filósofo, el patrón de los filósofos, Aristóteles. Precisamente por eso soy yo filósofo; porque no sirve para nada serlo. La notoria «inutilidad» de la filosofía es acaso el síntoma más favorable para que veamos en ella el verdadero conocimiento. Una cosa que sirve es una cosa que sirve para otra, y en esa medida es servil. La filosofía, que es la vida auténtica, la vida poseyéndose a sí misma, no es útil para nada ajeno a ella misma. En ella, el hombre es sólo siervo de sí mismo, lo cual quiere decir que sólo en ella el hombre es señor de sí mismo. Mas, por supuesto, la cosa no tiene importancia. Queda usted en entera libertad de elegir entre estas dos cosas: o ser filósofo o ser sonámbulo. Los físicos, en general, van sonámbulos dentro de su física, que es el sueño egregio, la modorra genial de Occidente. | ||
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| + | Sin embargo, algunos de estos hombres formidables que han irritado al excelente doctor Dingler, hombres como Eddington, como Milme, Wittrow, Wheele, Robertson, es decir, la extrema vanguardia de la física en la fecha que escribo, se han encontrado con que la física que estaban amasando con sus pulcras manos matemáticas se les fermentaba y se les convertía en algo así como filosofía. Recuérdense las palabras de la respuesta que da Eddington a su agresor y que cité en el artículo anterior: «No hay nada en todo el sistema de las leyes físicas que no pueda ser deducido inequívocamente de consideraciones epistemológicas». Ésta es una de las cosas que han puesto más frenético a Dingler. ¡Consideraciones epistemológicas! Pero ¡eso es filosofía! ¡Eddington y congéneres entregan maniatada la física a la filosofía! ¡Traición! | ||
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| + | Porque, como dije, han sonado palabras Inertes en esta gresca dé científicos. Dingler usa literalmente la palabra «traidores». Ya veremos con qué gentil gracia Milne casi llama a Dingler «gitano». Sigamos asistiendo a la pendencia con buen humor, pero arfe vez con sincero fervor. No puede sernos indiferente lo que le pase a la física. Sea o no conocimiento, | ||
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| + | La Nación, de Buenos Aires, 10 de octubre de 1957. | ||
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